sábado, 12 de septiembre de 2015

Fragmento 3 del capítulo 27 (Una alianza inesperada) de Leyendas de Erodhar 01 - La Vara de Argoroth


Una vez en la planta baja, caminó hacia la torre donde se hospedaba su hermano. Por suerte, no le hizo falta salir al exterior, gracias a un pasillo interior que conectaba ambas torres. No había ni un alma por allí y los criados ya habían apagado casi todas las luces, salvo aquellas antorchas colgadas en soportes de hierro enganchados con remaches en las paredes; pero lo que más extrañó a Lady Ayleen fue que, cuando alcanzó el vestíbulo de entrada a la torre, no halló rastro alguno de los guardias de su hermano. Las puertas estaban a medio abrir, como si alguien hubiera entrado o salido a toda prisa, y en el suelo había huellas húmedas de pisadas, tanto hacia dentro como hacia el exterior de la torre.
—Por todos los dioses... —murmuró. El corazón le empezó a latir con desenfreno—. ¿Qué ha podido pasar aquí?
Aquello no le gustaba en absoluto, y quizás lo más sensato habría sido regresar a su torre en busca de unos cuantos guardias. En lugar de eso decidió seguir adelante. En las escaleras había las mismas huellas mojadas que en el pasillo, lo más seguro a causa de la nieve derretida que se desprendió de la suela de las botas de alguien. Cuando estaba cerca del último piso, intentó captar algún sonido procedente del interior de los aposentos de su hermano, pero solo percibió silencio.
«Es como si estuviera durmiendo; pero entonces, ¿por qué están las luces encendidas?». Decidió salir de dudas, así que siguió caminando con las tripas hechas un ovillo. La puerta de los aposentos privados de su hermano estaba entreabierta. Observó que las pisadas mojadas seguían hacia el interior de la estancia.
—¿Hay alguien aquí? —preguntó, sin obtener respuesta.
Armándose de valor, empujó la puerta y cruzó el umbral con lentitud. El recibidor estaba vacío, al igual que la habitación que seguía a continuación. En la chimenea ardía el fuego, y la mesa donde se sentaba su hermano para trabajar estaba cubierta de pergaminos, libros andrajosos y algún que otro viejo mapa. La silla, que estaba demasiado separada de la mesa, una carta con la letra de su hermano a medio terminar, y una pluma dentro del tintero abierto, le indicaban que Varian había estado allí recientemente, y que tuvo que marcharse a toda prisa.
«Quizás alguien vino a buscarlo con algún problema —pensó, intentado tranquilizarse—. Algo sin importancia; pero entonces, ¿por qué se ha marchado sin siquiera terminar la carta, ni cerrar el tintero?»

Castillo de Hrein


Fragmento del capítulo 27 (Una alianza inesperada) de Leyendas de Erodhar 01 - La Vara de Argoroth. Puedes descargar el prólogo y los cuatro primeros capítulos, gratis, en este enlace: http://laforjadeleyendas.blogspot.com.es/2015/07/capitulos-gratuitos-de-mis-dos-novelas.html

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